Igual a ti
Cuando faltaba un a?o para terminar la escuela, en mi vida hab?an pasado dos cosas importantes. En primer lugar, me hab?a enamorado de un joven llamado Charlie. Estaba en el ?ltimo a?o, jugaba f?tbol, ?era maravilloso! Yo sab?a que era el hombre con quien deseaba casarme y formar un hogar. Hab?a, por desgracia, un grave problema: Charlie no se hab?a enterado de que yo exist?a. ?Tampoco de que ten?amos planes para el futuro!
En segundo lugar, decid? que no deseaba que me practicaran m's operaciones en las manos. Hab?a nacido con seis dedos en cada una, y sin nudillos. Mi primera operaci?n fue a los seis meses, y a los diecis?is a?os ya hab?a tenido veintisiete. Los cirujanos hab?an removido los dedos sobrantes, acortado otros y creado nudillos. Era un joven esp?cimen que en ocasiones desfilaba ante quinientos especialistas. Aun cuando mis manos todav?a no eran "normales," ya hab?a tenido lo suficiente. Pens? que ya ten?a derecho a gritar, "?Dejen mi cuerpo en paz!." Mi familia apoy? mi decisi?n; cuando fuera adulta, dec?an, podr?a practicarme m's operaciones. Pero yo pensaba para m?: "No, no necesito m?s. Mis manos quedar?n as?."
Ten?a un amigo llamado Don. Hab?amos ido juntos a la escuela desde el primer grado, y ?ramos muy buenos compa?eros. Una tarde, Don me visit? y comenzamos a hablar acerca de la fiesta de la escuela y de nuestros planes de permanecer fuera de casa toda la noche. No sab?amos qu? ?bamos a hacer toda la noche, pero nos entusiasmaba la idea de quedarnos fuera de casa. De repente, Don me mir? y me dijo:
???Charlie te gusta mucho, ?verdad?
???S?, me gusta mucho ???respond?.
???Sabes, Carol, hay un problema. Charlie nunca seenamorar? de ti ???prosigui? Don.
????Por qu? no? ???le pregunt?, mientras pensaba para mis adentros: "Ya s?: me te?ir? el cabello de rubio. Eso hace maravillas. No, ya s?: ser? una de las l?deres del grupo. A todos les gustan las l?deres."
Pero Don continu?:
???Carol, en realidad no lo entiendes. Nunca le agradar's a Charlie porque eres deforme.
Lo escuch?. Lo cre?. Lo viv?.
Sus palabras me golpearon. Llegu? a ser una maestra de primer grado porque pens? que ser?a un buen trabajo para alguien con una deformidad.
Durante mi primer a?o como maestra, tuve de alumna a una ni?a llamada Felicia. Era la m's bella que hab?a visto en mi vida. Una tarde est?bamos aprendiendo a escribir la A. Para un ni?o de primer grado, esto significa un l?piz rojo y grueso, papel rayado y un esfuerzo concentrado para mover el l?piz "formando un c?rculo y luego una colita hacia abajo." El aula estaba en silencio y todos trabajaban con dedicaci?n.
Mir? a Felicia, como lo hac?a a menudo, y vi que escrib?a con los dedos cruzados. Me aproxim? en puntas de pie, me inclin? y le susurr?:
???Felicia, ?por qu? escribes con los dedos cruzados?
La ni?a levant? la vista hacia m?, sus bellos y enormes ojos, y me dijo:
???Porque quiero ser igual a ti, Carol.
Felicia nunca vio en mis dedos una deformidad, sino algo especial que deseaba para s? misma. Todos tenemos algo que consideramos que no est? bien... una deformidad. Podemos vernos como personas deformes o como personas especiales. Y esta opci?n determinar? c?mo viviremos nuestra vida.
"- Carol Price -"
?1997. All rights reserved. Reprinted from" Sopa de Pollo para el Alma de la Mujer;" by JackCanfield, Mark Victor Hansen, Jennifer Read Hawthorne and Marci Shimoff. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system or transmitted in any form or by any means, without the written permission of the publisher. Publisher: Health Communications, Inc., 3201 SW 15th Street, Deerfield Beach, FL 33442.
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